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viernes, 13 de agosto de 2010

El magazine político que miran todas las redacciones

Tenemos que hablar

678 de Lunes a Jueves 21 hs y Domingo 22:30 hs por la TV pública.

¿Cómo un pequeño programa de la TV pública pudo generar tanto revuelo? Es simple. Desde la forma, el programa de la productora PPT (TV registrada), trabaja con un género casi inexistente en la televisión: un metaprograma de TV. Es un debate metalingüístico sobre el soporte televisivo, radial y escrito. Desde el contenido, la posición oficialista (inexistente en los medios concentrados y hegemónicos) generó que muchos televidentes encontraran un espacio donde poder escuchar otras voces, diferentes y más estrechas con sus pensamientos.
La televisión, como medio, se halla incómoda cuando aparece el concepto de crítica. Tal palabra genera una reverberación monofónica: hacer una crítica significa “hablar mal” sobre algo o alguien sin embargo no hay palabra más objetiva que la palabra crítica. Hacer periodismo de periodistas es lo más inmoral, es la traición de la que no se vuelve jamás y es hasta peor que mentir, según el mundillo de esa profesión.
678 (dejando de lado las posiciones que se pueden compartir o no) trabaja con un formato novedoso, aporta el sonido estereo sobre el rol de los medios. Ese formato consta de una edición rigurosa y de una ardua búsqueda y puesta en escena del, para muchos, tan temido archivo. El programa pone el ojo sobre la lupa de las cuestiones políticas, institucionales, económicas y gubernamentales, sobre estos temas se genera un debate abierto entre los panelistas y los invitados. El staff de panelistas compuesto por Orlando Barone, Cabito, Carlos Barragán, Carla Czudnowsky, Sandra Russo y la conducción de Luciano Galende, ofrece una diversidad en las opiniones y las perspectivas sobre los distintos temas. Estos nombres probablemente no resuenen en aquellos que estén acostumbrados a ver los canales de los grupos hegemónicos o sus respectivas radios, sin embargo la trayectoria de algunos de ellos, el caso de Sandra Russo, por ejemplo, es intachable. Poseedora de una dialéctica y un poder de fundamento sostenido por la lealtad periodística y la capacidad de pensamiento sosegado y juicioso, aún más visible en sus artículos publicados en Página 12 y en sus libros.
El punto de inflexión de este espacio se dio en base a dos hechos puntuales de la política argentina: el conflicto con “el campo” y la ley de medios audiovisuales. Ambos temas generaron en 678 un despegue hacia el debate político, concepto perdido, por lo menos en el espacio televisivo de aire. Tal debate de ideas y de roles jugados, trastocó el aura impenetrable de ciertos estratos exclusivos del periodismo argentino, centrados en los medios monopólicos como lo son el Grupo Clarín, La Nación y Vila – Manzano, principalmente.
678 es un operador del cinismo mejor entendido: indaga, rastrea y expone a aquellos que omiten, ocultan y en el peor de los casos de los que mienten. El arma fundamental es el archivo y el montaje, que sirve para la formulación de analogías, de metáforas o simples comparaciones explicativas que aceitan la memoria. Las condiciones de recepción son otro punto neurálgico para comprender el fenómeno, se ha generado un foro abierto 24 hs en Facebook acerca de los contenidos del programa y hasta convocatorias espontáneas de los propios seguidores que han reunido miles de personas, por ejemplo en apoyo a la ley de servicios audiovisuales. Existe ya una serie de grupos denominados 678 Facebook correspondientes a diferentes barrios y localidades. 678 ya es un espacio federal a lo ancho y a lo largo del país.
El programa, más allá de la ideología, es un ejercicio de la discusión sobre lo que sucede en los medios de información. Debatir aquello que está instaurado como verdad irrefutable, como inquebrantable y por sobre todo hablar de ciertas cuestiones de las que no se hablaban.
El empleo del metadiscurso, la reflexión y el pensamiento crítico son las virtudes de 678. Sus contenidos, alejados de la agenda mediática, proponen no hacer eco de lo que se dice sino ejercitar el poder de crítica en cada uno, en la televisión de hoy todo esto se puede definir con una sola palabra: utopía. Por suerte de esta utopía hoy podemos hablar.