12 días de fiesta
Como cada mes de
abril, durante dos semanas se desarrolla el BAFICI (ya ni siquiera es necesario
desglosar sus iniciales), un festival cada vez más abierto al público en
general, por eso es que se suman secciones urgentes (el caso de Sportivo
BAFICI, en un año mundialista) y otras destinadas a (re) descubrir piedras
angulares del Cine Argentino (la retrospectiva sobre Carlos Schlieper), entre
otros recortes propuestos. Doce días y mucho cine para empacharse. Aquí un extenso balance y además la infaltable lista de mejores.
Lejos del BAFICI inicial cerrado a títulos de corte
independiente (por sus modos de producción, por las estéticas y por abrir el
panorama mundial de un cine inaccesible), las últimas ediciones (desde la
última dirigida por Sergio Wolf y las dos siguientes, a cargo de Marcelo
Panozzo) acusaron recibo de la accesibilidad de las películas en estos tiempos
y sobre todo de la necesidad de reinventar un festival (o más bien un evento
social) impostergable para la masa cinéfila, algo gustosa de cine y -cuanto
menos- curiosa. Hoy en día, el cine del mundo gracias a la Web y a los diferentes
canales de divulgación (legales e “ilegales”, que existen en ella) no necesita
imperiosamente de un festival para pasar revista de la actualidad mundial o al
menos, en un recorte, de lo que sucede con el cine. Desde la comodidad de un
hogar es posible llegar hasta puntos bien lejanos para tropezar con el cine menos
comercial y hasta más experimental.