McClane en estado comatoso
por José Tripodero
Dirección: John Moore
Guión: Skip Woods
Fotografía: Jonathan Sela
Montaje: Dan Zimmerman
Música: Marco Beltrami
Intérpretes: Bruce Willis, Jay Courtney, Sebastian Koch, Yuliya Snigir, Rasha Bukvic
Duro de matar, que proyectó a Bruce Willis
como una estrella a nivel planetario, se convirtió en una tetralogía casi a la fuerza
de los tiempos que corren en el Hollywood más contemporáneo, ese que rasca de
sus arcones y recientes éxitos nuevas versiones o simplemente prolongaciones de
historias que debieron acabar ya hace tiempo. Duro de matar, sin embargo, tiene un personaje que gracias a la
frescura de su superestrella mantiene encendida la llama de nuevas peripecias,
al punto que hay muchos fanáticos en diferentes foros sobre el tema con premisas brillantes o al menos mejor que las que se convierten en guión cinematográfico últimamente. Incluso videojuegos
fallidos como Die Hard: Viva Las Vegas enunciaban historias propias de la saga y, además, la posibilidad de desarrollar
un universo sobre un personaje serial al estilo historieta. Bueno, John Moore
(director patán si los hay en la industria de hoy) no tenía entre manos un
concepto interesante para hacer una quinta parte pero si la posibilidad de
estirar las aventuras de nuestro héroe con dignidad y entretenimiento.