por José Tripodero
Shyamalan en su primer intento como guionista y director,
ya mostraba su omnipotencia (mal vista por casi todos) para dominar varios
aspectos del lenguaje. Hay, también, un gusto por la exploración del pasado. La historia de Dev es la de un joven estadounidense que decide viajar
a la India para reencontrarse con sus raíces ancestrales. Precisamente el personaje que
busca comprender (ciertos hechos, acontecimientos o situaciones) es el héroe que
mejor define las películas de Shyamalan, es aquél no acepta la primera teoría ni
mucho menos aquellas que ni siquiera esbozan una explicación. Aquí es el
propio Shyamalan el que interpreta al líder de su propio relato (que probablemente
contiene elementos autobiográficos) indagando sobre su pasado sin evitar caer en la
mezcla de culturas, que edulcoran una historia que progresa en gravedad y que
tira, además, todas sus cartas apresuradamente. Esta ópera prima es casi inconseguible,
ya que el guionista-director se encargó de comprar todas las copias -luego del
éxito de Sexto sentido- por la vergüenza
que le generaba que esa primera película suya estuviera disponible para el
público. No se reeditó, hasta la fecha, en DVD.
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